Alejandro Bercovich refirió que mientras economistas y referentes del oficialismo celebran el ajuste, una porción creciente de la sociedad siente que ya no tiene resto para soportar nuevos sacrificios. “Ojo con sobregirarse”, advirtió el periodista, al señalar que la paciencia social tiene límites y que el malestar comienza a expresarse de múltiples maneras.
Bercovich señaló que economistas cercanos al Gobierno vuelven a plantear el paquete de reformas laboral, previsional e impositiva, bajo la premisa de que este es el momento político adecuado. Citó la idea de que “ahora que la gente banca el ajuste, lo que hay que hacer es sostenerlo”, en un contexto donde se reclama incluso un mayor recorte fiscal para sostener el rumbo económico.
Sin embargo, el periodista contrapuso ese entusiasmo con los resultados de una encuesta realizada tras las elecciones de octubre. Allí, sostuvo, casi la mitad de los consultados considera que el Gobierno “está haciendo sufrir a la gente sin sentido”, mientras que una porción similar cree que el esfuerzo “vale la pena” pero empieza a mostrar señales de agotamiento. También destacó que la imagen negativa del presidente supera a la positiva, pese al envión electoral.
Bercovich señaló que cada vez más personas se endeudan o recurren al fiado para comprar alimentos. Recordó cifras que indican que uno de cada cuatro hogares tuvo que pedir prestado para comer, y que la situación es mucho más grave entre familias de ingresos bajos o monoparentales: “casi 4 de cada 10 tuvieron que pedir prestado para morfar”.
El conductor cuestionó además la idea de que el Gobierno tenga vía libre para avanzar con el ajuste. Describió el “vamos por todo” como un programa para restringir el derecho a huelga, aplicar “jubilaciones todavía más bajas” y recortar aún más los fondos para universidades, hospitales y escuelas. Señaló que la sociedad votó con expectativas, pero no otorgó “un cheque en blanco”.
Por último, Bercovich insistió en el riesgo de desconocer el descontento social: “Ojo con sobregirarse… porque esto que yo sepa sigue siendo una democracia”, afirmó. Para él, hay señales crecientes de que mucha gente está masticando frustración y esperando resultados concretos después de “tantos años de sacrificio”.