
La energética Transportadora de Gas del Sur (TGS) anunció una inversión de US$3.000 millones para desarrollar un proyecto de infraestructura destinado al procesamiento y transporte de Líquidos de Gas Natural (LGN) provenientes de Vaca Muerta, en la Cuenca Neuquina. La iniciativa apunta a resolver limitaciones estructurales del sistema actual y, al mismo tiempo, abrir una nueva vía de exportación energética para la Argentina.
El anuncio se realizó este miércoles en el marco de Argentina Week, en Nueva York, donde participaron funcionarios nacionales, gobernadores y referentes del sector privado. Entre ellos estuvieron el ministro de Economía, Luis Caputo, el secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, y los gobernadores de Neuquén, Rolando Figueroa, y de Río Negro, Alberto Weretilneck.
Por el lado empresario encabezaron la presentación el presidente de Pampa Energía, Marcelo Mindlin; el representante de la familia accionista Marcelo Sielecki; y el CEO de TGS, Oscar Sardi. Durante el encuentro, transmitido también a Buenos Aires, Mindlin remarcó el clima favorable para atraer capitales al país. “Nunca vi tanto interés y entusiasmo por la Argentina como en esta edición de Argentina Week. Para que ese entusiasmo se traduzca en inversiones extranjeras, los empresarios locales tenemos que dar el primer paso”, sostuvo.
Una obra para destrabar el potencial de Vaca Muerta
El proyecto apunta a resolver dos problemas centrales del sistema energético. Por un lado, permitir aprovechar componentes del gas natural que hoy viajan por los gasoductos hacia hogares e industrias sin ser capturados como líquidos, perdiendo así valor comercial. Por otro, aliviar un cuello de botella técnico en Vaca Muerta, donde el gas extraído tiene una riqueza de líquidos superior a la capacidad actual de acondicionamiento, lo que dificulta cumplir con las especificaciones necesarias para su transporte masivo.
El núcleo técnico de la obra estará en la Planta Tratayén, que será reconvertida para pasar de una planta de acondicionamiento a una unidad de procesamiento integral con capacidad para 43 millones de metros cúbicos diarios de gas. Allí se separará el gas seco —destinado a los gasoductos troncales— de una corriente de líquidos que se enviará a través de un nuevo poliducto de 600 kilómetros.
Ese ducto atravesará Neuquén, Río Negro, La Pampa y la provincia de Buenos Aires, hasta llegar a Bahía Blanca. En esa ciudad se proyecta construir una planta de fraccionamiento desde cero y una terminal de almacenamiento y despacho en Puerto Galván. El complejo permitirá separar el flujo en propano, butano y gasolina natural, productos con alta demanda internacional. Según las proyecciones de la empresa, el sistema alcanzará su operación plena en 45 meses y producirá 3 millones de toneladas anuales de líquidos de gas natural.
Impacto económico y exportaciones
Desde el punto de vista macroeconómico, el proyecto podría generar exportaciones por unos US$1.200 millones al año, además de impulsar el empleo. Durante la etapa de construcción se prevé la creación de 4.000 puestos de trabajo directos y cerca de 15.000 indirectos.
La inversión se presentará al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el esquema impulsado por el Gobierno para grandes proyectos de infraestructura. El financiamiento combinará recursos propios de TGS con líneas de crédito de un consorcio de bancos internacionales.
El proyecto ya cuenta con acuerdos preliminares con varias petroleras que operan en Vaca Muerta, entre ellas YPF, Chevron, Vista Energy y Tecpetrol, que deberán formalizarse en los próximos 60 días para avanzar con la decisión final de inversión.