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    ¿Y ahora quién podrá ayudarnos?

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    Vamo a calmarno

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Por qué el Mundial 2026 podría ser el gran regulador del mercado del juego en la Argentina

    Desde Rosario o desde Buenos Aires, hay un cambio en la Argentina que hasta hace unos años era imposible de imaginar. Prendés la tele un sábado a la tarde para ver Newell’s o Central, y de golpe en cada corte aparecen avisos de apuestas: ‘duplicá tu plata’, ‘viví el partido como nunca’. Lo mismo en el celular, en Instagram, en YouTube mientras ves un resumen de la Libertadores. Está en todos lados. Y no es casualidad. Las apuestas deportivas online explotaron en Argentina en la última década, justo cuando la economía estaba un poco a la deriva. Pero muchas de estas empresas aguantaron y crecieron. ¿Por qué? Porque nosotros somos así: el fútbol nos puede, nos prende ese fuego interior del orgullo, y cuando algo nos gusta lo abrazamos con todo. Esa pasión fue el combustible perfecto para que el juego online se disparara.

    Hoy, con el Mundial 2026 asomando (más partidos que nunca, Argentina campeona vigente, cuotas que ya tientan a cualquiera), todos hablan de un boom histórico del casino online Argentina. En los bares, en las oficinas. Los operadores se frotan las manos, las provincias también porque entra plata fresca. Pero también hay voces que dicen ‘cuidado, esto puede ser el pico antes de que empiece a bajar’. En este artículo vamos a charlar de cómo está armado todo este lío regulatorio, por qué cada provincia hace lo que quiere y cómo el fútbol termina siendo el gran socio de las casas de apuestas.

    El origen de la fragmentación y los desafíos que conlleva

    Acá no hay una ley nacional que ponga todo en orden de una vez. La cosa arranca de la Constitución, esa de hace más de un siglo, que le dejó a las provincias el control total de los juegos de azar. Resultado: 24 regulaciones distintas, cada una con sus reglas, sus impuestos que van del 15% al 25% sobre el GGR, sus licencias y sus ritmos. Para una casa de apuestas que quiere cubrir todo el país, se encuentra con un lío enorme: permisos por separado, adaptarse a controles que cambian según dónde estés.

    Esta estructura federal tuvo su lado bueno: dejó que el mercado creciera rápido donde había ganas, sin esperar que el Congreso se ponga de acuerdo en algo que siempre termina en pelea. Provincias que antes ni pensaban en casinos físicos (como Santa Fe hasta hace unos años) hoy están entre las que más avanzaron en lo digital. Según ALEA, a fines de 2025 ya eran 17 las que tenían algún tipo de regulación online, contra 14 en 2023. Mirá cómo cambian las cosas rápido cuando hay necesidad.

    Claro que la fragmentación trae problemas. Algunos operadores terminan en zonas grises, y los jugadores a veces tienen más beneficios en una provincia que en otra. Pero varios expertos dicen que, al final, esta descentralización permitió que el sector despegara más rápido que si hubiera esperado una ley nacional eterna.

    ¿Cuáles son las provincias que marcan el ritmo en la Argentina?

    Las que la rompen de verdad son dos: Provincia de Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires. No solo por la cantidad de gente y el volumen que mueven, sino porque arrancaron antes y más fuerte. En PBA, el IPLyC dio las primeras siete licencias compartidas con privados en 2021 y hoy ya pasa las 15 plataformas activas. Los números de 2025 fueron una locura: más de 150 mil millones de pesos solo en impuestos del online, casi todo empujado por las apuestas deportivas.

    En CABA la cosa es más exigente. LOTBA regula desde 2019 un mercado más chico pero de alta calidad: solo ocho operadores con licencia plena. Igual, la ciudad recauda unos 40 mil millones por año. Después vienen Córdoba y Santa Fe, que no se quedan atrás y completan el cuarteto que domina todo. Córdoba metió plataformas propias y acuerdos desde 2022; Santa Fe se puso al día en 2024 con una ley integral que trajo a los grandes internacionales. Según ALEA en 2024, estas cuatro se llevan casi el 85% del mercado regulado. Las demás corren de atrás, pero nadie quiere quedarse afuera.

    El avance de las provincias medianas que buscan una fuente más de recaudación

    El 2025 fue el año en que varias que venían más lentas decidieron acelerar, sobre todo porque necesitaban plata urgente. San Juan sacó su ley integral a fines de 2024 y para noviembre de 2025 ya tenía casi todo el reglamento listo y licitaciones en marcha. Chubut habilitó su primera plataforma ese mismo año.

    Misiones extendió contratos con operadores como PlayCET y mejoró lo tecnológico. Entre Ríos y Mendoza consolidaron lo suyo con más licencias y actualizaciones. Neuquén y Río Negro integraron mejor sus loterías tradicionales con lo digital. Hasta La Pampa, que siempre fue de las más reacias, arrancó debates serios en 2025.

    Según Statista, el mercado pasó de 1.390 millones de dólares en 2024 a una proyección de 1.720 millones para 2026. No es poca cosa, sobre todo para provincias que necesitan ingresos que entren todos los meses sin drama.

    Cómo fue que la gran pasión argentina se unió con el mundo digital

    Cuando pensás en qué mueve de verdad este negocio acá, la respuesta es obvia: el fútbol. Más del 70% de lo que se apuesta es en deportes, y dentro de eso el fútbol se lleva todo. La Liga Profesional, con todos sus problemas y sus idas y vueltas, sigue siendo lo que más prende a los hinchas. En ciudades como Rosario, por ejemplo, todos quieren saber cómo le va a Newell’s o a Central, qué pasa en el clásico, cómo vienen en la tabla. Pero también se juega fuerte en Boca-River, en los equipos del interior, en cualquier rivalidad que te haga saltar del asiento. Y ni hablar de Champions, Libertadores o lo que sea que aparezca en la pantalla y prenda la pasión.

    Los patrocinios lo muestran clarito: Boca lleva a Betsson en el pecho desde 2024 con un contrato de 7,5 millones de dólares anuales. River sigue con Codere como main sponsor, Independiente con Sportsbet.io, Newell’s con CityCenter Online. Por lo menos diez clubes de Primera tienen una casa de apuestas como sponsor principal o secundario. La Liga dejó a Betano como naming en 2025 y firmó con Mercado Libre hasta 2027 para cambiar un poco la imagen, pero las casas siguen en las mangas, en la publicidad estática, en las activaciones por todos lados. Hasta hay acuerdos con jugadores que salen en los avisos. Para los clubes, en años donde los números no cerraban ni a palos, esa plata fue oxígeno puro. Y nadie los critica demasiado: en el fútbol argentino, sobrevivir ya es un logro.

    El Mundial 2026, el gran evento que esperan los hinchas… y los gobernadores

    El Mundial 2026 ya se siente cerca y todos coinciden en que va a ser una locura total para las apuestas. Más partidos que nunca (104 en vez de 64), más duración, tres países organizando y Argentina como campeona vigente con cuotas alrededor de 9.00 para repetir. Los operadores ya hablan de un salto del 40-50% en el volumen. Estimaciones privadas dicen que solo durante el torneo podrían moverse más de 500 millones de dólares en el mercado regulado, con picos impresionantes cuando juegue la Selección.

    Ya en 2025 la cantidad de jugadores registrados superaba los 4,6 millones, y con esta locura mundialista que estamos viviendo ahora mismo, los números van a subir como espuma. Las plataformas no paran de lanzar mercados anticipados: quién levanta la copa, quién será el goleador del torneo, hasta dónde llega Argentina o cualquier selección, y un montón de apuestas especiales que aparecen todos los días y te tientan sin parar.

    Insert youtube here: https://www.youtube.com/watch?v=ehwwVbR3OFs 

    Para las provincias esto es una oportunidad gigante de llenar las arcas, no hace falta explicarlo. Pero tampoco se quedaron de brazos cruzados con el juego responsable: LOTBA e IPLyC se juntaron con la AFA y sacaron campañas fuertes para empujar límites de depósito, autoexclusión y esos mensajes claros de ‘jugá con cabeza y no te pases’. Porque la pasión por el fútbol es lo más lindo que tenemos los argentinos, pero nadie quiere que termine en un problema que después cueste salir.

    Un mercado en expansión en Argentina, pero con sus buenos dolores de cabeza

    Si te ponés a mirar los números fríos, te quedás pensando un rato largo. En 2024, según ALEA, el 12% de los adultos argentinos metió alguna apuesta online, y de esos, el 78% lo hizo exclusivamente por apps o sitios. Statista pone las cifras en 1.390 millones de dólares para 2024, 1.570 millones en 2025 y una proyección de 1.720 millones para este 2026 que ya arrancó.

    El celular fue el gran responsable: más del 90% de las apuestas se hacen desde el teléfono, y la llegada del 5G (que en ciudades como Rosario todavía no cubre en todos los barrios) ayudó a que esto explote de verdad. Esa plata que entra termina pagando sueldos de docentes, arreglando hospitales, poniendo patrulleros en la calle. Para muchas provincias es un ingreso que cae todos los meses sin depender de nadie.

    Pero no nos hagamos los distraídos: no todo es fiesta. En varias jurisdicciones subieron fuerte las consultas por problemas de ludopatía (hasta 25% más en algunos lugares) y siguen dando vueltas los sitios truchos que se quedan con la plata sin pagar un peso de impuestos ni poner límites reales a los jugadores. Ahí es donde el Estado tiene que apretar más, y la justicia meterse de una vez sin vueltas.

    Con el mapa tan fragmentado, vigilar todo se complica y siempre quedan grietas por donde se cuela lo que no debería. El Mundial 2026, que ya estamos viviendo, va a ser el examen final: o termina de consolidar el sector con números nunca vistos, o empieza a aparecer esa sensación de que ya estamos cerca del techo y que más crecimiento puede traer más problemas que soluciones.

    Al final, el juego online se instaló para quedarse, bien agarrado a nuestra pasión por el fútbol y a la urgencia de las provincias por tener plata segura. Lo vemos todos los días: en la cancha, en la tele, en las charlas de amigos. Veremos cómo evoluciona, pero por ahora sigue a full y no parece que vaya a frenar de golpe.

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