
Ernesto Tenembaum enfocó su editorial de este lunes en un fenómeno global que comienza a mostrar señales de desgaste: el de los líderes alineados en lo que suele denominarse la “internacional de ultraderecha”. En ese grupo se ubican dirigentes como Javier Milei, Donald Trump y Viktor Orbán, entre otros, unidos por una agenda común que cuestiona los valores democráticos consolidados en Occidente desde la posguerra.
Uno de los ejes centrales del análisis fue la reciente derrota electoral de Orbán en Hungría, a quien describió como un referente clave de ese espacio político. Para Tenembaum, el resultado expone los límites de un modelo basado en la “batalla cultural” y en la confrontación con minorías, que no habría logrado traducirse en transformaciones profundas y sostenidas en la sociedad. En esa línea, también mencionó las dificultades que atraviesan otros líderes cercanos a ese ideario, como Giorgia Meloni, en un contexto internacional atravesado por tensiones políticas y geopolíticas.
El editorial también abordó el plano local y vinculó este escenario global con la situación argentina. En ese punto, Tenembaum cuestionó la jerarquía moral del discurso oficial, en particular frente a medidas que implican despidos en el Estado y al tono con el que se comunican. Según sostuvo, esa distancia entre el relato político y la realidad social podría estar generando un creciente desacople con amplios sectores de la población.
A lo largo de su análisis, el periodista planteó que los valores que estructuraron a las democracias occidentales —como la tolerancia, la división de poderes, los derechos individuales y el multilateralismo— se encuentran en tensión frente a estos proyectos políticos. Sin embargo, los recientes reveses electorales y conflictos internos de sus principales referentes abren interrogantes sobre la viabilidad de ese modelo a escala global.
En ese marco, Tenembaum propuso leer los acontecimientos internacionales y locales como parte de un mismo proceso, en el que se redefine el equilibrio político e ideológico. Un escenario en evolución que, según sugirió, podría marcar un punto de inflexión tanto para esos liderazgos como para las sociedades en las que buscan consolidarse.