
En su editorial en Radio Con Vos, Ernesto Tenembaum puso el foco en lo que definió como uno de los problemas más graves que enfrenta hoy la Argentina: el crecimiento del desempleo y, al mismo tiempo, la negativa del Gobierno a reconocerlo. Para el periodista, la combinación entre un deterioro del mercado laboral y un diagnóstico oficial equivocado no solo impide resolver la situación, sino que la agrava.
El análisis parte de un contraste directo entre los datos y el discurso. Según cifras del INDEC, la desocupación subió desde la asunción de Javier Milei y se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo registrados. A eso se suma un aumento sostenido de la informalidad, que funciona como “válvula de escape” ante la falta de empleo formal.
Sin embargo, desde el oficialismo se sostiene una narrativa opuesta. Referentes como Federico Sturzenegger aseguran que se están creando cientos de miles de puestos de trabajo. Tenembaum cuestionó esa interpretación y la calificó como un intento de “forzar los datos” para que coincidan con una conclusión previa.
Más allá de la discusión estadística, el editorial hizo hincapié en las consecuencias concretas. El periodista mencionó escenas que se repiten en distintas ciudades del país: largas filas de personas buscando empleo por pocas vacantes, caída del empleo en blanco y crecimiento de alternativas precarias o informales. En ese contexto, el problema ya no es solo la falta de trabajo, sino también la calidad del empleo disponible.
Tenembaum también propuso una mirada histórica. Señaló que en distintos períodos de políticas económicas ortodoxas en la Argentina, el desempleo tendió a crecer, mientras que en otras etapas el foco estuvo puesto en sostener el nivel de empleo, aun con otras tensiones macroeconómicas. En ese marco, planteó que el eje no es solo económico, sino también político: qué lugar ocupa el trabajo en la agenda del Gobierno.
Otro de los puntos centrales fue la crítica a la comunicación oficial. Ernesto Tenembaum cuestionó las inconsistencias en los datos difundidos sobre pobreza y crecimiento, y advirtió que la manipulación o el uso discrecional de estadísticas públicas debilita la posibilidad de construir diagnósticos serios. “Si no se reconoce el problema, es imposible resolverlo”, resumió.
Finalmente, el editorial vinculó esta situación con el clima social. Según planteó, la preocupación por el empleo y los ingresos volvió a ubicarse entre las principales inquietudes de la población, por encima de otros temas que dominaron la agenda en los últimos años. En ese escenario, el riesgo es que la tensión social siga en aumento si no aparecen respuestas concretas.