
Ernesto Tenembaum analizó en su editorial el enfoque comunicacional del gobierno de Javier Milei y planteó una crítica central: la construcción de un relato que combina la exaltación de los datos positivos con la descalificación sistemática de las voces críticas.
Según Tenembaum, el oficialismo tiende a presentar los indicadores favorables —como el crecimiento del PBI en determinados sectores— como prueba concluyente del éxito del modelo, sin atender a las tensiones que surgen en otros aspectos de la economía. En ese sentido, describió un escenario de “dos velocidades”: mientras áreas como la energía, la minería y las finanzas muestran dinamismo, sectores vinculados al consumo, la industria y el empleo formal evidencian retrocesos.
El periodista también puso el foco en los datos del mercado laboral, donde se registran caídas en el empleo en blanco, y advirtió que estos indicadores deberían funcionar como señales de alerta más que como elementos de confrontación política. “Los datos están para entender qué pasa, no para festejar o humillar”, sintetizó.
En paralelo, Tenembaum cuestionó la narrativa oficial sobre inflación y pobreza, señalando inconsistencias en algunas afirmaciones del Presidente en el plano internacional. A su entender, este tipo de construcciones discursivas contribuyen a profundizar la distancia entre el relato político y la experiencia cotidiana de la sociedad.
Otro de los ejes del editorial fue la reacción del gobierno frente a las encuestas que muestran un deterioro en la imagen presidencial. En lugar de revisar la gestión, explicó, desde el oficialismo se suele atribuir estos resultados a supuestas operaciones mediáticas o conspiraciones, lo que refuerza un clima de confrontación con el periodismo y otros actores.