
La agenda local puede estar dominada por discursos, cruces políticos o gestos de alto voltaje, pero para Ernesto Tenembaum el dato central del fin de semana estuvo lejos de la Argentina. En su editorial, advirtió que el conflicto desatado entre Estados Unidos, Israel e Irán marca un punto de inflexión internacional y puede tener consecuencias imprevisibles.
Mientras acá se debatía la intervención de Javier Milei en la apertura de sesiones, en Medio Oriente comenzaba una ofensiva militar que, en pocas horas, alteró el equilibrio global. Según reconstruyó Tenembaum, a las 3 de la madrugada comenzaron bombardeos sobre distintos puntos sensibles del poder iraní. La ofensiva, coordinada entre Washington y Tel Aviv, impactó en más de 30 ciudades y tuvo como objetivo instalaciones militares, centros de inteligencia y símbolos del régimen.
Horas después, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el inicio de “operaciones de combate de gran envergadura” contra Irán. Argumentó que la acción buscaba impedir que el régimen desarrollara armas nucleares y sostuvo que se trataba de una “misión noble” para proteger la seguridad estadounidense. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respaldó la ofensiva y afirmó que el objetivo era eliminar una “amenaza existencial”.
La escalada incluyó un hecho de enorme impacto simbólico y político: la confirmación de la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, quien gobernaba desde 1989. Trump celebró públicamente la operación y la presentó como una oportunidad histórica para que el pueblo iraní “recupere su país”.
Represalias, ataques regionales y víctimas civiles
La respuesta iraní no tardó en llegar. Misiles y drones fueron lanzados contra bases estadounidenses en Bahrein, Qatar y Emiratos Árabes Unidos. También se registraron ataques en Dubái y en distintos puntos de Israel.
Tenembaum subrayó la gravedad de un bombardeo contra una escuela primaria en el sur de Irán, cuya existencia fue confirmada por medios internacionales como Associated Press. El episodio dejó decenas de víctimas y expuso, además, el problema de la desinformación en tiempos de guerra: mientras la prensa internacional lo daba por confirmado, en redes sociales circulaban desmentidas.
El conflicto se expandió rápidamente: Hezbollah atacó desde el Líbano, Israel respondió con incursiones, y se reportaron víctimas en Tel Aviv y Jerusalén. Además, Irán lanzó ofensivas contra instalaciones estratégicas en varios países de la región.
Reacciones globales y temor a una guerra mayor
Las reacciones internacionales no se hicieron esperar. Rusia y China condenaron la ofensiva y pidieron el cese inmediato de las hostilidades. Francia reclamó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. Turquía expresó su preocupación por la escalada. El Papa llamó a frenar la espiral de violencia y a retomar el diálogo, en medio de advertencias sobre el riesgo de una catástrofe humanitaria y económica.
Para Tenembaum, el punto central no es solo el enfrentamiento directo entre Estados Unidos e Irán, sino la posibilidad de que el conflicto arrastre a más actores y se transforme en un choque de mayor escala, en un mundo que ya carga con la guerra entre Rusia y Ucrania.
Impacto económico y repercusiones en la Argentina
Uno de los efectos inmediatos fue el salto del precio del petróleo, que registró subas superiores al 10%. Tenembaum recordó que cada crisis energética de gran magnitud ha tenido consecuencias políticas y económicas profundas, tanto a nivel global como en la historia argentina.
En paralelo, el Gobierno argentino elevó el nivel de alerta en todo el territorio y celebró la muerte de Khamenei, aludiendo al atentado contra la AMIA de 1994 como antecedente del accionar del régimen iraní. La Argentina aparece hoy como uno de los países más alineados con Washington y Tel Aviv, lo que abre interrogantes sobre posibles derivaciones diplomáticas y de seguridad.
Un mundo más inestable
El editorial cerró con una advertencia: más allá de las disputas retóricas o los debates domésticos, lo que está en juego es la estabilidad internacional. La combinación de guerras abiertas, potencias enfrentadas, tensiones nucleares y mercados en alerta configura un escenario extremadamente volátil.
Para Tenembaum, la pregunta ya no es solo qué ocurre en Medio Oriente, sino hasta dónde puede expandirse esta guerra y cómo impactará en un mundo que parece cada vez más cerca de una confrontación generalizada.