
Ernesto Tenembaum puso el foco en una tensión que atraviesa a la economía argentina: mientras el Gobierno exhibe como logro central la baja de la inflación y ciertos indicadores de orden macroeconómico, en la economía real se multiplican los cierres, las suspensiones y el endeudamiento de las familias.
Tenembaum describió un escenario en el cual la estabilización convive con un deterioro visible en el tejido productivo. En los últimos días se conocieron casos de empresas que reducen operaciones o bajan persianas en distintos rubros: desde la industria del neumático hasta el consumo masivo, textiles y comercios históricos del conurbano bonaerense. La pregunta que recorre su análisis es si se trata de un proceso de “depuración” inevitable tras años de distorsiones, como sostiene el oficialismo, o de una sangría que puede dejar secuelas profundas en el empleo y la estructura industrial.
El editorial también hizo hincapié en la situación de los hogares. De acuerdo con datos de consultoras privadas, el peso de la deuda sobre los ingresos familiares supera el 20%. Crece la morosidad en tarjetas y préstamos personales, en un contexto de tarifas más altas y salarios que aún no recuperan poder adquisitivo. Para Tenembaum, el crédito dejó de ser una herramienta de expansión del consumo y pasó a funcionar como un puente frágil para cubrir gastos corrientes.
Otro eje central fue la actitud de parte del empresariado. Aun en medio de cierres y despidos, varios referentes del sector privado mantienen su respaldo al rumbo económico. La explicación, según el periodista, combina convicción ideológica con una apuesta a que el orden macro termine generando condiciones más previsibles en el mediano plazo. Sin embargo, esa expectativa convive con costos inmediatos que recaen sobre trabajadores y pequeñas empresas.
En paralelo, el Congreso avanza con cambios en la Ley de Glaciares, lo que suma una discusión sobre modelo de desarrollo: minería para atraer dólares versus preservación ambiental y seguridad hídrica. Para Tenembaum, el debate de fondo es más amplio y excede un sector puntual: ¿Qué tipo de país puede emerger de esta transición y quiénes estarán en condiciones de sostenerla?
El editorial concluye con una advertencia: la estabilidad macro es un activo relevante, pero no garantiza por sí sola crecimiento con inclusión. La evolución del consumo, la salud de la industria y la capacidad de las familias para sostener sus ingresos serán variables centrales para medir si el rumbo actual logra consolidarse sin profundizar la fractura social.