
Ernesto Tenembaum puso el foco en uno de los debates más sensibles del presente económico: la evolución de la pobreza durante el gobierno de Javier Milei. En su editorial, analizó los datos difundidos en las últimas horas y planteó que, más allá de los números oficiales, existe una fuerte disputa sobre cómo se interpretan y comunican.
Según los datos del INDEC, la pobreza se ubicó en torno al 28,2%, lo que representa una baja respecto de picos anteriores. Sin embargo, Tenembaum advirtió que esa caída debe leerse con cuidado: señaló que el Gobierno compara contra el peor momento posterior a la devaluación inicial y no contra el punto de partida real, lo que amplifica el resultado. En ese sentido, sostuvo que la reducción sería menor a la que se comunica oficialmente.
El editorial también remarcó que existen señales contradictorias. Por un lado, una baja en los indicadores de pobreza; por otro, datos de consumo y poder adquisitivo que muestran deterioro o estancamiento. Entre ellos, mencionó la caída en el consumo de productos básicos y el impacto sobre los ingresos, especialmente en los sectores más vulnerables. Para el periodista, estos elementos abren interrogantes sobre la consistencia del diagnóstico oficial.
Además, Tenembaum planteó que la medición misma está en discusión. Recordó que hay cuestionamientos técnicos sobre la canasta utilizada para calcular la pobreza y que una actualización metodológica podría modificar los resultados. En ese marco, sugirió que parte de la controversia radica en cómo se construyen los indicadores y qué variables se priorizan.
En paralelo, el análisis se cruzó con el clima político, atravesado por la situación de Manuel Adorni. Tenembaum vinculó la discusión económica con la credibilidad del discurso oficial, en un contexto en que el jefe de Gabinete enfrenta cuestionamientos por su patrimonio y decisiones afines bajo investigación judicial.
Como conclusión, el periodista planteó un escenario complejo: si bien reconoce que puede haber una mejora respecto de los momentos más críticos, advierte que el fenómeno es más acotado y frágil de lo que sugiere el relato oficial. Y, sobre todo, subraya que la evolución reciente —con indicios de repunte en la pobreza— abre un nuevo desafío para la política económica en los próximos meses.