
Los mercados internacionales ya se preparan ante un escenario de una guerra comercial global a medida que se intensifican las tensiones entre Estados Unidos y China. Las implicaciones de una guerra comercial entre estos dos países irían mucho más allá de los aranceles y las barreras comerciales; podrían afectar significativamente los precios mundiales del petróleo, en particular el crudo Brent.
El panorama actual de las relaciones comerciales globales
La economía global está intrínsecamente vinculada a través del comercio, y los países dependen unos de otros para obtener bienes, servicios y recursos. Sin embargo, las tensiones geopolíticas recientes han suscitado inquietudes sobre la estabilidad de estas relaciones. La guerra comercial entre Estados Unidos y China, que comenzó en 2018, ha hecho que ambas naciones impongan aranceles a los bienes de la otra, lo que ha dado lugar a medidas de represalia que han perturbado las cadenas de suministro globales. Sin embargo, la situación ha empeorado con la llegada de Trump y su política de aranceles.
Aranceles y barreras comerciales
La imposición de aranceles puede generar mayores costos para los bienes importados, lo que puede impulsar a los países a buscar proveedores alternativos o reducir el consumo. Por ejemplo, Estados Unidos ha amenazado con imponer aranceles de hasta el 60% a las importaciones chinas (que de momento solo ha impuesto el 10%), lo que podría generar repercusiones económicas significativas para ambos países y sus socios comerciales.
Medidas de represalia
Los países afectados por los aranceles a menudo responden con sus propias barreras comerciales, lo que crea un ciclo de represalias que puede salirse de control. Por ejemplo, Canadá ya ha tomado represalias contra los aranceles estadounidenses al imponer los suyos a los productos estadounidenses, esto podría tensar aún más las relaciones y perturbar los flujos comerciales.
Mecanismos de impacto en los precios del petróleo Brent
Una guerra comercial puede influir en los precios del petróleo Brent a través de varios mecanismos interconectados:
Reducción de la demanda mundial
Una guerra comercial podría desatar una gran desaceleración económica, en particular en las principales economías como Estados Unidos y China. Al haber una desaceleración económica entre estos dos mercados gigantes, dará como resultado una menor demanda de petróleo, ya que las industrias reducen la producción y los consumidores reducen el gasto. En efecto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido que el aumento de los aranceles comerciales puede conducir a una disminución significativa de la producción y la productividad interna, lo que en última instancia modificaría el consumo de petróleo.
Volatilidad del mercado
La incertidumbre que rodea a las relaciones comerciales puede conducir a una mayor volatilidad en los mercados financieros, incluidos los mercados petroleros. Los especuladores pueden reaccionar a las noticias sobre la escalada de tensiones ajustando sus posiciones, lo que lleva a fuertes fluctuaciones en los precios del petróleo. Por ejemplo, los precios del crudo Brent ya han demostrado sensibilidad a los acontecimientos de la guerra comercial, con precios que caen significativamente durante los períodos de mayor tensión.
Interrupciones de la cadena de suministro
Una guerra comercial puede interrumpir las cadenas de suministro globales, lo que afecta el transporte y la disponibilidad de petróleo. Los aranceles sobre los equipos y materiales relacionados con el petróleo pueden aumentar los costos de producción para las compañías petroleras, lo que puede conducir a una reducción de la producción y precios más altos. Además, si los principales países productores de petróleo enfrentan barreras comerciales, su capacidad para exportar petróleo podría verse comprometida, lo que afectaría aún más la oferta global.
Riesgos geopolíticos
Las guerras comerciales pueden exacerbar las tensiones geopolíticas, lo que lleva a la inestabilidad en las regiones productoras de petróleo. Por ejemplo, si una guerra comercial conduce a un aumento de las tensiones o conflictos militares, el suministro de petróleo podría verse afectado, lo que provocaría un aumento de los precios. Las sanciones vigentes a Irán, sumadas a las tensiones comerciales, ilustran cómo los factores geopolíticos pueden entrelazarse con las políticas económicas para influir en los mercados petroleros.
Contexto histórico y precedentes
Históricamente, las guerras comerciales han tenido impactos significativos en los precios del petróleo. La crisis petrolera de la década de 1970, por ejemplo, se vio exacerbada por las tensiones geopolíticas y las disputas comerciales, lo que llevó a un aumento vertiginoso de los precios del petróleo. Más recientemente, la guerra comercial entre Estados Unidos y China ya ha mostrado signos de impacto en los mercados petroleros, con precios del Brent fluctuando en respuesta a anuncios de aranceles y medidas de represalia.
Escenarios futuros
A medida que nos adentramos en 2025, podrían surgir varios escenarios en relación con la posibilidad de una guerra comercial y su impacto en los precios del petróleo Brent.
Escalada de las tensiones comerciales
Si Estados Unidos y China continúan intensificando su guerra comercial, podríamos ver una disminución considerable de la demanda mundial de petróleo, lo que llevaría a precios más bajos del Brent. Los analistas predicen que un conflicto comercial prolongado podría provocar que los precios cayeran por debajo de los 70 dólares por barril a medida que la actividad económica se desacelera.
Estabilización y resolución
Por el contrario, si los esfuerzos diplomáticos logran reducir las tensiones, podríamos ver una estabilización de las relaciones comerciales, lo que podría respaldar una recuperación de la demanda y los precios del petróleo. Una resolución podría conducir a un aumento de la inversión y el consumo, lo que haría que los precios del Brent volvieran a subir hacia los 80 dólares por barril o más.